Buenos días a todas.  En el Liminal de ayer acabamos practicando lecciones de baile a través de un kit artesanal para danza contemporánea. Salieron a bailar unos quantos. Pero antes, entre todos, habíamos construido un gran mural con pegatinas a modo de pixel. Un mural de una versión del icono de error de Etsy, que esclamaba: ¡Mecachis, tengo un problema! Y más al principio también salió un voluntario a practicar con un bajo eléctrico que se había construido artesanalmente con un Arduino, con restos de una playstation y con otras cosas encontradas por ahí. Una oportunidad para nuevas exploraciones musicales y sónicas en código abierto.

En fin. Ahora lo vemos. Pero a lo que me vengo a referir es que lo de ayer fue un Liminal redondo: reflexión, participación y risas. ¿Qué es un Liminal? Pues media docena de cápsulas performativas en las que, a partir de un mito de la cultura contemporánea, creadores apuestos y emergentes piensan sobre nuestra sociabilidad, nuestras  identidades múltiples y nuestra dimensión política. Y digo todo esto ahora porqué ayer fue el último Liminal de este año. Y llevamos ya cuatro años y más de cien creadores saliendo a escena para darnos a pensar.¿Y es esto arte?, ¿Y eso esto acción cultural? Pero no os penséis que es fácil tricotar una programación. Ni nosotros sabemos lo que va a pasar y todavía menos lo que vamos a pensar entre todos.  El espectador que llega por primera vez se queda gratamente sorprendido de nuestra fórmula y el fiel, que son unos cuántos, se reconforta de haber apostado en este dejarse sorprender.

Ayer optamos por empezar por la Ted talk de Elisabet Roselló y acabar con la de Oscar Guayabero, que aunque tenia el reto de ordenar un poco esto de las artesanías y las manualidades lo dejamos para el final. Dijo Guayabero algo así como que desde la revolución industrial la artesanía no encuentra su lugar en el mundo. Desde la reproductibilidad técnica lo artístico y lo artesanal no se llevan bien, una relación truculenta. Pero esta sospecha ya la tuvimos en el primer Liminal, “tener un cuadro en casa” a propósito de los pongos. ¿qué es un pongo? Pues es la abreviatura de: ¿dónde pongo este objeto que se pretende artístico pero es una manualidad mediocre? Y Oscar nos enseñó algunas manualidades con pátina hipster, que no eran otra cosa que añoranza del homo faber en la sociedad del conocimiento. Horrores pongo.

Y Elisabet también se arrancó por ahí. Por la añoranza de lo mecánico y el retrofuturismo. Su presentación del steampunk también sirvió para reflexionar sobre las tensiones de la revolución industrial. En la anterior sesión dedicada al fin del mundo Lis nos dictó un manual de supervivencia en nuestro futuro/presente apocalíptico y distópico. Y ayer continuó con estos avatares del Doityourself, la emprendeduria y el prosumer en la sociedad del conocimiento.

OLYMPUS DIGITAL CAMERASu plan era presentar y conectar los movimientos steampunk y maker. Elisabet es consultora cultural e investigadora de tendencias y estas tareas de arqueología de los movimientos culturales y contra-culturales se le da muy bien.  Nos habló de la Bay Area, de Silicon Valley, de los movimientos hippies y la beat generation, de la tradición del garaje con herramientas en los Estados Unidos. Algo así como una arqueología de lo friki, lo nerd y lo contra-cultural en los Estados Unidos. Y nos mostró proyectos y trabajos de los makers y el steampunk. Una maravilla. No me entretengo más, su presentación anda por ahí. (http://elisabetrosello.blogspot.com.es/) Tan sólo un comentario en defensa de estos movimientos culturales. Detrás del look irónico y  retrofurista del steampuk, detrás de esta revisitación a la primera industrialización también hay una crítica al desempoderamiento tecnológico y a la insustancialidad actual de la tecnología. Detrás de este aprecio a los objetos perdurables con una mecánica comprensible también está una crítica a la obsolescencia programada y al interés de las grandes corporaciones en obstaculizar que la gente puede reparar o mejorar sus artilugios. Es cierto que cuándo la artesanía es solo decorativa pierde parte de su razón de ser, pero también es cierto que nuestra relación con la tecnología tiene un carácter cada vez más religioso, en algunos casos es pura mística corporativa.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAY casi como ilustración a lo maker contado por Lis entraron en escena Oscar Martínez, ingeniero de sonido y maker musical y Oriol Corroto, ingeniero de sonido y músico. Nos presentaron el unoStringSynth, un bajo eléctrico de una sola cuerda, hackeado con un Arduino que permite realizar fraseos musicales casi imposibles de manera intuitiva, con más actitud eintuición que talento y conocimiento. Y efectivamente salió un voluntario y se puso a frasear sin grandes dificultades.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Y luego entró en escena el colectivo Codeco, venidos desde Galicia, especialmente para este Liminal.Codeco es el acrónimo de codificado, decodificado, codificado y efectivamente es un colectivo que se dedica a llevar cosas digitales al mundo analógico. Se presentaron mostrando algunos de sus trabajos. Desde una barra de herramientas de Photoshop en forma de estantería hasta un Tetris analógico cual juego de construcciones, o una biblioteca con 74 megas de información en ceros y unos. Para saber más vayan a su web http://codeco.org/ . Y luego nos animaron a utilizar el pixel como punto de cruz. Y de pronto todos los asistentes estábamos creando un gran mural con pegatopixeles.Unos en la grada y otros en la escena. Y efectivamente se creó un clima colaborativo que resulta difícil de transcribir en esta crónica.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Y luego de Codeco entró Irene Pérez Gil que se presentó con un hola, hoy vengo a hablar de la lana, y ya lo dijo REM, el mundo tal como lo conocíamos se acabó, pues ya hay más talleres de ganchillo que bares. Y en este estilo coloquial hilvanó una charla que fue una defensa sensata del valor de las manualidades y la artesanía. Irene es una artista visual que utiliza como materiales y técnicas los hilos y las lanas.  Nos habló de la lentitud de la producción, del valor de la materialidad y del valor de procesar la realidad. Planteó una crítica radical al sistema educativo como sistema industrial que convierte el aprendizaje en algo así como una cadena de producción que segmenta y especializa el conocimiento. La artesanía puede ser una deriva más del consumismo o puede ser una oportunidad para el trabajo colaborativo y nuevos valores en la productividad. Y como ejemplo de estas reflexiones nos mostró diferentes trabajos realizados en un esplai de Terrassa en los que un grupo de chavales organizaban diferentes acciones artesanales reciclando bolsas de plástico, para luchar contra el desalojo de su local.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Y ahora si, llegó Oscar Guayabero a poner un poco de orden en eso de las manualidades y la artesanía. Primero ordenó algunos conceptos básicos: artesanía, decoración, arte, manualidades, y luego hizo una defensa de lo artesanal desde la prehistoria. Efectivamente cocinar hizo al hombre y sin potes o cacharros no seríamos humanos. Dijo Guayabero: la bolsa es tan importante como la posición eréctil. Con la artesanía aparece el tiempo libre y el pensamiento abstracto. Pero lo cierto es que hoy no sabemos que hacer con lo artesanal. No encuentra su lugar ni en el súper ni el Macba.

Hasta antes de ayer la artesanía servía para hacer todo lo doméstico pero la llegada de la revolución industrial deja fuera de lugar a los artesanos que a partir de ahora empezarán a zozobrar entre lo artístico y lo turístico.¿Y que es hoy la artesanía? ¿Es realización personal?, ¿Es creatividad casera?, ¿Es tan sólo una forma de combatir el tedio? Y ahí empezó a mostrar una galería de pequeños horrores. Como dijo Oscar el mundo está lleno de cosas, ¿para qué queremos más? Y así las cosas la charla tomó un tono cómico inevitable.  A modo de consejo nos propuso que antes de sacar al mercado un objeto artesanal nos hagamos cuatro preguntas cardinales: 1.-¿Alguien lo necesita? 2.- ¿Puedes mejorar un objeto ya existente? 3.- ¿Tiene sentido? 4.- ¿Tú te lo comprarías? Nos reímos un rato.

Y nos dejamos el baile como fin de fiesta. La propuesta del bailarín y coreógrafo Aimar Pérez Galí era un kit para “dance it yourself” para construir coreografías de danza. Dijo Aimar que en su forma de entender las cosas el coreógrafo es el artista y el bailarín es el artesano. Y nos presentó un kit a base de tarjetas de colores con las que se podían barajar todas las variables a tener en cuenta en el proceso de creación de una coreografía. Efectivamente, el trabajo de creación en danza contemporánea es algo desconocido por la mayoría y este kit nos permite adentrarnos en estos procesos creativos. Y lo más importante, nos permite pasar una magnífica tarde de domingo con los amigos o con la familia. Y otra vez nos encontramos todos disfrutando de un proyecto colectivo y colaborativo.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

No hay duda que eso de la artesanía tiene mucho de paraíso perdido, (todos los paraísos son perdidos por definición), ecológico, arcaico y rural. O mejor dicho nueva ecología, arcaico contemporáneo y neo-rural. O lo que es lo mismo artificio de lo natural que ya es tan solo un simulacro. Pero también puede ser una oportunidad para revisar nuestras lógicas productivas, ensayar nuevas formas en lo colaborativo o repensar nuestra relación con la tecnología. Y en la sesión de Liminal de ayer hubo muy buenos ejemplos. Después de cuatro años esta voluntad de Liminal de pensar lo colectivo a través del trabajo de creadores emergentes empieza a ser una fórmula que funciona. Gracias a todas por hacerlo tan posible.

 

Marc Roig