El futuro ya está aquí! (enamorado de la moda juvenil, de las chicas y los chicos que yo vi, enamorado de ti)

Y ahora me toca escribir la cronica del fin del mundo. A mí, que no me apasionan ni la ciencia ni la ficción. Pues a ver como se lo cuento: Si hace quince años digo que dos o tres corporaciones dominan las tecnologias y la comunicación mundial y que controlan toda la investigación en inteligencia artificial y robótica del planeta, pues me dicen que estoy hablando de Blade Runner o Terminator. Pues parece ser que tanto Google como Apple y Amazon ya están invirtiendo  buena parte de sus recursos en robotica e inteligencia artificial.  Actualmente más del 61% del tráfico en la red corresponde a datos manejados por robots. Los robots ya estan creando personalidades  inteligentes en tuiter i en facebook que dialogan con los usuarios. La Inteligencia Artifical tiene como meta crear seres iguales, o más inteligentes que los seres humanos, con autonomia, capacidad de decisión y consciencia de si mismos. Actualmente, los estudios de futuros de la Oficina de Ciencias de la innovación del Gobierno Britanico y del Centro de Estudios Excelentes de la Universidad de Cambridge estan teorizando como un reto cercano la autonomia, la libertad y los derechos laborales de los robots en los próximos 20 años.  David Proto, del colectivo Enmedio, trabaja con un grupo de programadores para anticiparse a esta cuestión. Su proyecto “Apadrina un robot” pretende crear desde hoy relaciones amigables con los nuevos robots para anticiparse y ayudarles en la conquista de sus libertades y sus derechos laborales. Pues parece ciencia ficción pero como dice la canción de la radio, el futuro ya está aquí. Y con este embrollo de ciencia y muy poca ficción acabó el Liminal dedicado al fin del mundo. Vaya lio y que dolor de cabeza!

¿Ha llegado el fin del mundo sin pasar por el apocalipsis? Y con estas prisas arrancó un Liminal largo y cargado de recomendaciones para sobrevivir en el paisaje apocalíptico. Arrancó Raquel Herrera con una Ted Talk que lleva por título Bien está lo que bien acaba. Y claro la primera pregunta que debemos hacernos es ¿que me pongo para la fiesta del fin del mundo? ¿Futurista?, ¿Arreglá pero informal? Nos dió algunas sugerencias y  luego se preguntó como se representa el apocalipsis. Claro, siempre hay un científico al que no le hacen caso pero luego las posibilidades son muy abiertas. Habló de zombies y vampiros, como no. Unos sofisticados y perversos y los otros rebeldones y revoltosos. ¿Y esto no es la constatación de que hace rato que se acabó el mundo? Nos habló de los 4 jinetes, de la  guerra de los mundos, y de tantos y tantos finisterres.  H. G. Wells se imaginó el fin del mundo en blanco, en la nada.

Y algo parecido también imaginó Erika Jaramillo en su acción fuera de la escena Inhibició#1. Empezamos la tarde leyendo un texto de Erika que dice así: El mundo es el nombre común que se le da a la civilización humana, especificamente a la experiencia humana, la historia o la condición humana en general. Como humanos lo percibimos todo a través de nuestros sistemas sensoriales, a través de los sentidos. (…) El planteamiento de Inhibició#1 ha sido ejecutar un “fin del mundo” particular, lease como “propio y privativo de algo” e “individual” anulando todos los sentidos.

Usted puede realizar también su propio “fin del mundo”y para ello puede empezar por observar atentamente lo que va a suceder. Se recomienda que, en caso de realizarse, se haga en un lugar público, en compañia de un adulto, siempre que usted sea también mayor de 18 años y que sea consciente de los posibles efectos secundarios.  Las instrucciones son: Hacer uso de todos estos elementos a la vez: Anulación individual de los sentidos, vista: parches en los ojos, olfato: pinza en la nariz, tacto: cuerdas para inmovilizar manos y pies y ropa aislante, auditivo: tapones en las orejas y ruido blanco, gusto: vendaje en la boca. Inhibición general: ingestión de una sustancia sedante.

Y eso es lo que hizo Erika fuera de escena toda la tarde/noche del fin del mundo. Después del arranque de Raquel Herrera vino la gente de Senticrea y su “Relaxing Cup of cafe con leche in the end of the world”. Desde Liminal nos declaramos deudores de los métodos de trabajo de este colectivo. Lo que hicieron ayer fué un taller de educación popular, una lección de la futura historia contemporánea. Primero nos hablaron de los cuatro jinetes del apocalipsis, de las guerras del golfo que nunca existieron, del 11-S, de investigación genética, gallinas sin plumas y caballos de dos patas… Es decir, de todos los males que ya vienen en este pretérito futuro. Y les asaltó una pregunta lógica: ¿Existe el mal? Esta respuesta debe ser categórica: -El mal se llama Monsanto. Yo no creo en manos negras ni cosas de esas pero ahi estoy totalmente de acuerdo: El mal se llama Monsanto, seguro.

Escenificaron el fin del mundo en una charla entre un posible último soldado sobreviviente en la batalla final y la muerte, otro personaje en paro despues de tanta calamidad. Y luego nos hablaron de las guerras entre Monsanto, creo que eran los nazis, y una nueva religión llamada MacCristianismo. Ahi tiraron de imágenes de “The Sum of all evil” de los hermanos Chapman y sus Ronald MacDonalds crucificados. Y ya en este embrollo de calamidades y ficciones sobre el fin de la Historia contemporánea me perdí. Fué alocado y brillante, como debe ser el fin del mundo. Gracias Montse y Jonathan.

Luego vino Elisabeth Roselló a hacer un poco de epistemologia sobre como se viene relatando el fin del mundo y en general los futuros distópicos. Lis es especialista en sociedad digital y “cultura dispersa”, (ciencia ficción, fantasia y geek). Partió de la idea, muy compartida, por todos los actuantes de la noche de que “Ya ha pasado el fin del mundo, y ahora qué”. Así se titulaba su charla escenificada. Nos habló de III Revolución Industrial. Dijo: “Nos estamos comiendo con patatas la revolución de la imprenta, la industrial y la del conocimiento, todas a la vez”. Vestía en look “Steampunk”, muy apropiado para escenificar el no futuro de la Modernidad. Su intervención también tuvo algo de lección de historia reciente, en este caso en relación al genéro de la ciencia ficción. En los cincuenta fué el fracaso del futuro, en los setenta las paranoias del control institucional, en los ochenta el cyberpunk y el inicio de las paranoias de las megacorporaciones financieras y tecnológicas. En los noventa los paisajes post-apocalípticos rollo Madmax y Waterworld, y también los zombies. En definitiva nos dijo que la ciencia-ficción nos ayuda a pensar nuestra relación con la ciencia e intentó dignificar el género.  En buena medida este género nos da las pautas para sobrevivir en lo que ya es hoy un paisaje apocalíptico. Y en un magnífico ejercicio de síntesis nos dictó siete normas de superviencia para los héroes de los mundos apocalípticos, que no es otra cosa que nosotros mismos y  nuestro heroico quehacer cotidiano. A saber: 1.- No tires nada, bricolea creativamente. 2.- Además de tú profesión, aprenderás nuevas disciplinas de supervivencia, (programación web, música,  identidad corporativa…). 3.- Desarrolla tus capacidades de resistencia para combatir momentos críticos. 4.- Busca zonas de confort individual. 5.- Haz un equipo, (networking), pero evita las tribus y los sectarismos. 6.- Desconfía de los mutantes y de los que podrian serlo. 7.- Sé curioso e innovador. ¿Y no es este un posible manual de supervivencia para la sociedad del conocimiento? ¿Y no son los nuevos emprendedores de la economía creativa los verdaderos guerreros del apocalipsis?  Bravo Lis.

Y en este panorama post-apocalíptico apareció Leonidas Martin para explicar la trayectoria y el trabajo del colectivo Enmedio, desde sus acciones Yo Mango hasta el “no tendrás una casa en la puta vida”, que, posiblemente, fué un primer precedente de lo que luego fue el movimiento 15-M. Enmedio es un colectivo de profesionales de la imágen que mediante espectaculares intervenciones establecen conexiones entre el arte y la acción política. Se manejan muy bien en intrusiones o acciones de guerrilla en el paisaje comercial y mediático. Y organizan fiestas enmedio de ecenas de la crisis, (la cola del paro, desalojos, manifestaciones….) En este ambiente post-apocalíptico la actitud post-política o anti-política de este colectivo me provocó cierta desazón. ¿Solo nos queda la guerrilla desaforada?, ¿O por el contrario debemos desoir la advertencia postmoderna sobre el fin del relato y del progreso y continuar trabajando por el bien común aunque parezca una gran absurdidad?

Después de la dinámica y visual presentación de Leo llegó Nacho Tusquets y Albert Dansa. Albert, a la guitarra, dió un fondo de música flamenca y Nacho recitó tres poemas con aires dadaístas y de poesía maldita. Unos versos que se nos antojaron ora apocalípticos, ora acaecidos en el fin del mundo. Ante una secuencia tan larga de presentaciones y charlas nos vino muy bien algo más refrescante.

Y como ya he dicho al principio acabamos apadrinando un robot para anticiparnos a un futuro cercano. Y también dije al principio que no me gustan ni la ciencia ni la ficción, Y ahora digo, especialmente cuando somos incapaces de denunciar sus implicaciones sociales y políticas. Y también he dicho que habia un sentimiento compartido de que estamos viviendo en el fin del mundo, en una sociedad sin relato. Pues ahora digo. No tengan tanta prisa! En el próximo Liminal procuraremos vivir relajados mientras tricotamos nuestra crítica cultural. Lo próximo es crafterismo y nueva artesania.  Y por cierto. Para los que todavía no lo sepan. Posmodernidad va sin t. Pos eso. Pos nada. Hasta el año que viene. Viva el fin del mundo!