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Mi opinión personal es que en el próximo Liminal Gr vamos a testificar la muerte de la pornografía. Desde el momento en el que mirar un anuncio en la tele ya es asistir como voyeur a una escena íntima y desde el momento en el que internet es la mirilla en casa, y también la ventana para mostrar nuestra vida íntima, parece que ya se puede ver todo. Es el fin de la ocultación. Transparència absoluta. Y sin ocultación no hay striptease.

 

En nuestra moral de valores blandos anti-crisis, hasta las niñas saben que eso de ir de mujer objeto ya no se lleva. Hasta lo dice la maestra. El “nuevo feminsimo” reivindica a la mujer profesional, con un cuerpo ideal, que controla su carrera y sus armas de seducción. La feminidad afirmada parece un valor seguro. Como dice la gente de la pole-dance: Nosotras no somos putas, hacemos deporte.

 

Y yo que me digo. Pero si el deporte no es otra cosa que el placer de correr en ropa interior por la calle! La privatización de lo público y la publicación de la vida privada es uno de los principales síntomas de nuestra vida actual. Como dice Beatriz Preciado, imposible entender a Playboy y la “musealización pornokitsh” de sus mansiones sin tener en cuenta esta cuestión.

 

La sesión de Liminal GR reflexión fué muy bien. Hablamos sobretodo de los Juegos Olímpicos. De como nos ponen las gimnastas y también las corredoras de cien, y las de voley playa. Y también de los atletas musculosos y de su exhuberante naturaleza. Su naturaleza es el mejor de los artificios. Natural y hiperreal. Las imágenes slow son la concreción de la mejor de las utopías. Dolor y placer a càmara lenta. Tomando prestado un concepto de Beatriz Preciado diré que los Juegos Olímpicos son la nueva pornotopía.

 

Marc Roig